El costo del seguro médico está subiendo con fuerza y muchas familias latinas están quedando atrapadas en medio de este aumento, justo cuando se están eliminando subsidios importantes del Obamacare y se recortan programas como Medicaid. Esto pone en riesgo avances que tardaron más de una década en lograrse en nuestra comunidad.
Después de la aprobación de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), millones de latinos lograron obtener seguro médico por primera vez. Pero esos logros dependían en gran parte de subsidios federales que reducían el costo mensual de las primas. Al expirar los subsidios mejorados, organizaciones como Hispanic Federation advierten que muchas familias latinas están viendo cómo sus primas se duplican o incluso se triplican. Para un hogar trabajador, eso puede significar pagar miles de dólares más al año solo para mantener la misma cobertura, o verse obligado a bajar a un plan más barato, con deducibles tan altos que, en la práctica, casi nunca pueden usarlo.
El resultado es claro: menos gente asegurada y más inseguridad financiera. Ya se está viendo una disminución en las inscripciones a los planes del mercado de seguros, con cientos de miles de latinos saliéndose porque simplemente no les alcanza el dinero. Y quienes se quedan, muchas veces aceptan planes “chatarra”: primas un poco más bajas hoy, pero deducibles y copagos que los dejan expuestos si llega una emergencia.
A esto se suma otra amenaza seria: los recortes y cambios en Medicaid y en el programa para niños (CHIP). Un porcentaje muy alto de nuestra comunidad depende de Medicaid para la atención médica básica, especialmente niños, personas mayores, trabajadores con ingresos bajos y familias mixtas con estatus migratorio diverso. Cuando se endurecen los requisitos, se recorta el presupuesto o se agregan barreras burocráticas, los latinos suelen ser de los primeros en perder cobertura. Incluso antes de los recortes ya existían desigualdades: muchos latinos estaban en paquetes de “beneficios limitados” que no cubren lo esencial, como ciertos medicamentos, servicios de salud mental o atención dental básica.
Si se combinan la subida de precios en el mercado privado, la eliminación de subsidios y los recortes a Medicaid, el riesgo es un aumento fuerte en el número de personas latinas sin seguro. Eso no es un problema abstracto: significa chequeos de cáncer que se posponen, diabetes mal controlada, presión alta sin tratamiento y visitas a emergencias que terminan en deudas impagables. También significa padres que evitan llevar a sus hijos al médico por miedo a la cuenta, hasta que el problema ya es grave.
Frente a este panorama, es crucial que la comunidad latina se informe, revise sus opciones de seguro cada año, aproveche al máximo clínicas comunitarias y centros de salud federales, y exija a sus representantes que protejan y amplíen los subsidios y Medicaid, en lugar de recortarlos. La salud no puede depender solo de cuánto puedas pagar cada mes; debe ser un derecho real, también para las familias latinas que sostienen buena parte de la economía del país.
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