Sin claridad sobre el valor de la canasta básica de alimentos en Puerto Rico

Ante el alza general en el costo de los comestibles, voces de diferentes sectores urgieron del gobierno que se revise el valor de la canasta básica de alimentos y se exploren posibles alternativas que aminoren el golpe al bolsillo de los consumidores.

Los entrevistados reconocieron que las personas están pagando más por la comida, mientras algunos han dejado de adquirir ciertos productos o han tenido que reducir la calidad de lo que adquieren.

Según economistas consultados, la canasta básica de alimentos comprende los productos esenciales para cubrir las necesidades nutricionales de la población puertorriqueña, como carnes, verduras, frutas y pan -entre otros-, cuyo valor también es una referencia para medir la pobreza y la seguridad alimentaria.

Advirtieron que la falta de información actualizada sobre la canasta básica refleja una deficiencia gubernamental que puede agravar la vulnerabilidad de muchas familias.

“Definitivamente, el tener conocimiento sobre el costo de la canasta básica de alimentos determina cuál es el poder adquisitivo del dinero, porque si no hay un índice del precio al consumidor o de la canasta que lo defina, no hay idea de cuál es la tendencia en general del poder adquisitivo del consumidor”, sostuvo el economista Santos Negrón.

Dijo que el hecho de que “se haya perdido la noción de lo que es (el valor de la canasta básica), indica que estamos sin brújula del costo real de vida del País”.

El dato más reciente sobre el valor de la canasta básica es del 2023, cuando se estimó el gasto promedio de las personas en $161 al mes, pero varios de los entrevistados entienden que ese número debe haber aumentado, debido a la inflación.

Actualizarán los datos

Por su parte, la secretaria designada del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), Natalia Catoni, reconoció que han detectado incrementos significativos en productos claves, pero no poseen un número sobre el valor de la canasta básica.

Catoni adelantó a El Vocero que realizarán una investigación para actualizar la información.

“Como parte de la investigación en curso, nuestro economista está recopilando información detallada sobre costos, desde la producción hasta la venta al detal con el propósito de garantizar márgenes de ganancia razonables y proteger el bolsillo de los consumidores”, comunicó la secretaria designada del DACO.

Para el economista Juan Sosa, conocer los componentes de la canasta básica ayudaría a las familias a planificar su presupuesto y priorizar gastos. Añadió que la falta de información sobre la canasta básica afecta directamente a los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), cuyo promedio de ayuda es de $183 mensuales por persona.

“En un escenario de constantes aumentos en los precios de los alimentos, la ausencia de datos actualizados podría retrasar las decisiones gubernamentales necesarias para ajustar los beneficios. Esto, a su vez, genera cambios en el comportamiento del consumidor y afecta la cadena de suministros”, recalcó Sosa.

El pasado año, la entonces senadora Keren Riquelme había presentado una medida para repasar y estudiar la canasta básica de alimentos, pero la medida no prosperó. Explicó que realizó visitas a diversas corporaciones sin fines de lucro, y en una donde entregan alimentos a las personas, le informaron que algunos de los beneficiarios con las compras gratis eran policías, maestras y personas de la clase media, cuyos sueldos no les alcanzaba para los gastos de alimentos para sus familias.

Más personas buscan ayuda alimentaria

De hecho, la directora del Banco de Alimentos de Puerto Rico, Mari Jo Laborde, aseguró que en el último año ha observado un incremento de personas llamando y solicitando los servicios y ayudas ante los constantes aumentos en el costo de los alimentos.

“Hemos visto unos aumentos bien fuertes en las personas que solicitan nuestra ayuda”, comentó Laborde.

A estos efectos, la directora ejecutiva de Nutriendo Puerto Rico, Angélica Díaz, mencionó que el tener menos dinero para proveer alimentos a la familia causa estrés y ansiedad y eso tiene otras repercusiones sociales y económicas.

“Esto es un tema que toca las dimensiones del ser humano tal como lo económico, lo nutricional y salud, también tiene su impacto social, cultural y de salud mental”, comentó Díaz.

Se reduce la compra

La directora comercial de la firma de estudios de mercado Nielsen en Puerto Rico, Tatiana Irizarry, señaló a este medio que -en general- los consumidores están comprando menos unidades de productos por transacción.

“Algo están terminando de sacrificar porque hay menos unidades por transacción para compensar lo que ha subido el precio por tres años consecutivos”, comentó Irizarry.

Señaló que los consumidores fueron una vez menos al supermercado para hacer su compra y compraron un artículo menos en 78 viajes en promedio por hogar. “Si tú compras una unidad menos, tú estás comprando 78 unidades menos durante el año. Tú estás dejando fuera 78 artículos que comprabas”, explicó Irizarry.

Asimismo, informó que antes los consumidores visitaban dos o tres supermercados para comprar los alimentos, y ahora se limitan a un establecimiento.

“Esto casi siempre sucede cuando el peso está un poco más restringido, por lo que concentran más de sus gastos en un solo lugar, no están para ir a más de un sitio en cada viaje de compra”, expresó Irizarry.

Cabe destacar, que el poder adquisitivo del dólar se mantuvo en 73 centavos de diciembre de 2024 a enero de 2025, respecto a su valor de 100 en diciembre de 2006. Fuente: El Vocero.